2ª Temporada·Reviews

2×04 – The crocodile [Review]

Bueno bueno, dearies, menudo capitulazo de Érase una vez hemos tenido esta semana. Y eso que ha faltado gran parte del reparto regular. Pero, en serio, ¿quién echa de menos a Emma, Pavanieves y Regina, teniendo ración especial de Rumpelstiltskin y Bella? “El cocodrilo” acaba de fijar un nuevo listón estratosférico esta temporada que va a ser difícil de superar. Vamos a comentarlo, que hay mucho de que hablar. ¡Tic tac, dearies, tic tac!

¿Cómo no va a ser maravilloso un capítulo que empieza con una escena Rumbelle? Aunque sólo fuera un sueño. Eso sí, a la pobre Bella su dulce sueño del caballero andante Rumpel, que le regala joyas y la saca a disfrutar la vida nocturna de Storybrooke, se le convierte pronto en pesadilla. Pero qué grande la escena de Mr Gold convirtiéndose en el malvado Rumpelstiltskin mientras estrangula al cortarrollos de Gruñón, ¿verdad? La pesadilla se hace realidad para Bella cuando, ya despierta, pilla a Rumpel con las manos en la paja, recolectando oro en su rueca y jugando a hacer pociones de colores. Esto da lugar a una nueva pelea de la pareja, inevitable pese a las buenas intenciones de Gold de hacerle el desayuno a su chica. Bella está harta de que Rumpel continue usando la magia y, sobre todo, de que sea incapaz de sincerarse con ella.

Y en este capítulo tenemos un flashback, donde conocemos la historia de la desaparecida mujer de Rumpel, Milah…que resulta que es una borrachuza noctámbula, resentida por tener como marido al cobarde del pueblo. El pobre y cojitranquín Rumpel intenta poner paz en la vida familiar, por el bien del pequeño Bae…pero su mujer no está por la labor. Y no se le ocurre nada mejor que fingir un secuestro a manos del pirata Killian Jones. Rumpelstiltskin acude al barco pirata para suplicar que le devuelvan a Milah. Y al futuro Garfio no se le ocurre nada mejor que vacilarle…¡nadie se mete con Rumpel, capitán! Y mucho manos un piratilla que imita el maquillaje de sombra de ojos del gran Jack Sparrow.

Pero volvamos a Storybrooke, donde, sin decir palabra, Bella se ha marchado de casa de Mr Gold. ¿A dónde? A probar el té helado en la cafetería de la abuelita. Y es que la pobre Bella tiene todo un mundo de sabores y sensaciones por descubrir, tras sus 28 años de encierro. Y así es como entabla amistad con Ruby, que tras el tercer té helado que Bella le pide, empieza a sospechar, con su sexto sentido animal, que algo anda mal. Y, efectivamente, Bella le confiesa que hasta hace poco era una mujer “mantenida” (qué feo queda eso, ¿no? Aunque no tanto si es Rumpel quien te mantiene) pero que ahora está sola y no sabe muy bien qué hacer con su vida. Sólo sabe que le gustan los libros..y, como ya sabéis que en Storybrooke no se pide currículo, ni formación, ni experiencia previa para trabajar (que se lo digan a nuestra sheriff Swan), Ruby recomienda a Bella que se pase por la biblioteca del pueblo, a ver si la reabre y consigue el puesto de bibliotecaria. Mal consejo, porque la pobre Bella, nada más llegar…¡vuelve a ser secuestrada!

Mientras tanto, Mr Gold ha descubierto la desaparición de su chica, y anda como loco buscándola por el pueblo. Primero acude a su desagradable suegro, el florista…que para colmo no sabe ni diseñar un cartel de personas desaparecidas. No nos extraña que con el horrendo dibujo que ha puesto de su hija, no haya conseguido dar con ella. Al final, a Rumpel no le queda más remedio que acudir a Charming, que ha “heredado” el puesto de sheriff de su hija y ahora se dedica a apatrullar la ciudad cuando no está picando piedras con los enanitos en busca de polvo de hadas. Un inciso aquí…¿no os parece sospechoso que Caperucita vaya a las minas expresamente a llevarle la cestita de comida a David? Porque yo no le vi ofrecerle nada a los enanitos, ¿y vosotros? Y esas miraditas que le echaba al Charming descamisado, podrían ser indicativas de una loba en celo.

Pero demos otro pequeño salto temporal, para repasar uno de los flashbacks más alucinantes que nos ha mostrado nunca esta serie: el del cocodrilo. ¿Y quién era, después de todo, el famoso cocodrilo? ¡Rumpelstiltskin! Ya convertido en El Oscuro, Rumpel anda negociando con un tal Smee, que posee una habichuela mágica que podría reunirle con su desaparecido hijo Bae. Pero, en plena negociación, aparece por allí el pirata Killian…y por supuesto Rumpelstiltskin tiene una cuenta pendiente con él. Y esa cuenta se salda con un magnífico duelo de espadas, donde nuestro cocodrilo devora a su oponente, que habría acabado muerto de no aparecer justo a tiempo Milah. Se verifican así las sospechas de Rumpel, de que su ex le puso los cuernos, y la cosa habría acabado muy mal para Milah y su piratilla, de no ser porque tienen un buen trato que ofrecerle al cocodrilo: entregarle su habichuela mágica, a cambio de que los deje vivir. Pero el plan se tuerce cuando Milah se pone chulita y le echa en cara a Rumpel que nunca le quiso y que estuvo encantada de abandonarle. ¡Mal hecho, zorra! Porque, finalmente, Rumpel termina “robando” el corazón de su ex…sólo que de forma poco placentera para ella. Y como el cocodrilo está hambriento, no le basta con el corazón de Milah, sino que también le da un bocadito a la mano de Jones, que supuestamente estaba sosteniendo la habichuela mágica. Y después de esta soberbia lección, Rumpel se evapora en una nube de humo violeta, mientras a nosotros se nos cae la baba…y el capitán Jones pasa a ser el capitán Garfio.

De vuelta en Storybrooke, vemos una escena muy poco usual: a Mr Gold pidiendo consejo sentimental a Charming. El nuevo sheriff le da la charlita de “honestidad ante todo”…¿o quizá podría ganarse a Bella con una bonita tarjeta de San Valentín que llevara inscrito el ya famoso “me guaustas”? Consejos amorosos aparte, la búsqueda les conduce a la cafetería de la abuelita, donde Ruby acaba confesando que vio a Bella (aparte de quedarse de piedra al descubrir que el hombre que “mantenía” a Bella es el monstruo del pueblo) y se ofrece a ayudarles a rastrearla aprovechando su olfato lobuno. ¿Y a dónde les lleva esto? Pues a “Game of thorns”…tranquilos que no nos hemos ido a Poniente, sino a la tienda del suegro de Rumpel, que parece ser un gran fan de Juego de tronos y, en un alarde de originalidad, ha bautizado su floristería como “Juego de espinas”. Ojalá que se clave unas cuantas.

Allí, el señor Moe acaba confesando que su matón particular (que no es otro que William Smee) ha secuestrado a Bella. Y, como su hija se negó a obedecerle y a apartarse de Rumpel, el florista, muy delicado él, no tiene otra idea mejor que atarla a un vagón de las minas, y enviarla directa a las afueras del pueblo…donde lo olvidará todo, incluido su amor por Mr Gold. Pero éste no está dispuesto a volver a perder a su Bella, y nos da otra exhibición con un espectacular rescate, que ya querría el mismísimo Indiana Jones, y que deja con la boca abierta incluso a Ruby. No es para menos. Aunque a Bella no le basta con eso. Está hasta las narices de que todo el mundo intente controlarla, de que la engañen, la secuestren…y así se lo hace saber tanto a su padre como a Rumpelstiltskin, mandando a los dos a tomar viento. Qué grande es Bella y cómo nos gusta, ¿verdad?

Antes de pasar a “la escena” con mayúsculas del episodio, un nuevo salto al reino mágico. Rumpelstiltskin ha descubierto que el capitán Garfio se la ha jugado, y que la habichuela viajera no estaba en su mano amputada. Así que, Rumpel, toca buscar al gigante de las habichuelas! ¿Y a dónde ha ido a parar Garfio? Pues, en teoría, se ha ido con su tripulación, que ahora incluye a sombrero rojo William Smee, al país de Nunca Jamás….donde nunca envejecerá, y tendrá toda la eternidad para preparar su venganza contra Rumpel. Y mucho cuidado porque, no sabemos muy bien cómo, resulta que en esa venganza va a contar con la ayuda de la madre de Regina, Cora. ¿Os imagináis a estos dos llegando, como aliados, a Storybrooke, para vengarse de Regina y Mr Gold? Aún más…¿os imagináis una alianza de la alcaldesa y Rumpelstiltskin para frenarlos? Y, no es por preocupar a nadie, pero ya nos podemos figurar a por quién irá Garfio si quiere herir en lo más profundo a Rumpel: A por Bella.

Y ahora sí, termino esta review con la escena más bonita de todo el episodio…y una de las más bonitas de toda la serie: la de Rumpel y Bella en la biblioteca. ¿He comentado ya lo adorable que es esta pareja, y cómo bordan Robert Carlyle y Emilie DeRavin sus personajes? Por si acaso lo había olvidado. Y mira que nos van a hacer sufrir, porque desde luego su final feliz tiene infinitos impedimentos. Pero volvamos al capítulo, que me pierdo teorizando con el futuro de Rumbelle. Dearies, tener a Mr Gold de pareja es un chollo, porque te consigue en un plis plas un trabajo y una casa, el lote completo. Y lo mejor es que no lo hace para reconquistar a Bella, sino que está dispuesto a dejarla marchar…no sin antes contarle toda la verdad. A ver, confesad, ¿alguien más empezó a ver de pronto borrosa la pantalla del televisor conforme iba escuchando las palabras de Rumpel, en especial al pronunciar el “goodbye, Belle”? ¿O fue cosa de magia? Eso sí, ya podía el señor Gold haberle contado a Bella, desde el principio, que todo lo que quería era recuperar a Bae…¡se habrían ahorrado muchos disgustos! Pero en fin, sigue siendo un hombre, por muy poderoso que sea. Y Bella sigue siendo una chica enamorada, por imposible que parezca ser ese amor, y hace lo único que cabe esperar: darle la enésima “última” oportunidad al hombre al que quiere. Próximo capítulo Rumbelle: ¡todos a comer hamburguesas en casa de la abuelita!

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7 comentarios sobre “2×04 – The crocodile [Review]

  1. El momento Darth Rumpel es épico.
    Tras haber puntualizado eso, sólo decir que si Garfio y Rumpel se acaban matando el uno al otro me muero yo con ellos.

      1. Gran vídeo…ni el mismísimo Vader superaría en un duelo a Darth Rumpel. Te lo subimos a la página de facebook ok?

  2. Me ha gustado mucho este Garfio…como no se de prisa mi Pino, me cambio de chaqueta (como No diría Emma). Aunque no pega nada con la mujer de Rumpel, si es mucho más mayor, no? Por cierto, que me ha recordado mucho a Pilar Rubio en la de Piratas, en los ojos se parecía…a vosotros, no?
    Un poco traido por los pelos que la madre abandone así al niño, no? pobre chaval, no me extraña que cogiera y se fuera a cualquier mundo alterativo donde su madre no fuera una golfona resentida, como dices tu, y su padre un cobarde con piorrea…
    yo tampoco he echado de menos al trío lalalá (regina,chaquetis y carapanieves).
    PD: cambio de lookk en el blog, eh? Me gusta la foto del fondo, pero quizá era más visual el otro, más fácil de ver todo (pero bueno, yo soy mayor y los cambios…)

    1. El otro diseño tenía sus cosas buenas, como que se podía leer todo en la página principal. Pero ahora se puede acceder a todas las entradas fácilmente, sin tener que estar minutos girando la ruedecilla del ratón. Lo único malo es que cuando entras a una entrada, aparece el menú de las fotos, pero no el de las categorías, enlaces, etc.

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